El muchacho termina el bachillerato y no tiene ganas de estudiar nada. Como el padre es un tipo de renombre, lo aprieta:
¿Ah? ¿No quieres estudiar huevón?
Bueno, yo no mantengo vagos, así que vas a trabajar. ¿Estamos?
El padre, que es un hombre con mucho dinero y metido en la política y tiene algunos amigos políticos, dada su larga trayectoria, trata de conseguirle un empleo y habla con uno de sus compañeros de partido que están en este momento en el gabinete, y le dice:
Rodríguez, ¿Te acordarás de mi hijo?
Bueno, pues fijate que terminó el bachillerato y no quiere estudiar el pinche muchacho ahorita.
Si puedes, necesitaría ya un puesto como para que empiece a trabajar, mientras decide si va a seguir una carrera… El asunto es que haga algo y no vague ni pase en la casa haciendo nada, y así a ver si se compone y hace algo de provecho. ¿Me entiendes?
A los tres días llama Rodríguez:
Tito, ya está. Asesor del Presidente de la República. Unos $90.000 al mes, Belleza Verdad!!!!!!!!!!!!
No, no chingues, Rodríguez ! ¡Es una locura!, Recién empieza. Tiene que comenzar de abajo y, con mucho dinero, se va a poner peor.
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